Cuidar desde el abrazo y el silencio...

Andamos en pijama, buscando la comodidad del “estar por casa”, para poder dejar a un lado estereotipos y detalles innecesarios, para poder centrarnos en lo que hace vibrar nuestra profesión, y en lo que somos realmente especialistas, cuidar. Cuidar desde la técnica y el saber hacer, desde el gesto y el guiño, el abrazo y el silencio, desde la emoción.

Día a día y durante años apostamos por una vocación junto a los más pequeños, y según va pasando el tiempo, nos vamos viendo reflejados en esos hermanos, padres, tíos y abuelos que acompañan, cargando a nuestro equipo de una red tranquila y estable que envuelve a cada paciente

Porque, llegan apenas pudiendo sujetar el chupete, y alternamos medicación, mientras acunamos sus primeros sueños. Seguimos sus primeros pasos y palabras. Les hacemos creer que se van a casa con súper poderes, para regresar de adolescentes con el miedo real del que acaba de darse cuenta. Y se adaptan, luchan y retuercen, para volver convertidos en adultos llenos de sueños con un motor con el triple de vida.

Emocionarnos por un corazón que llega justo a tiempo, o rompernos un poco por dentro por aquel que no pudo ser, empatizando, estando presentes y de verdad. Pararnos a pie de cama simplemente para hablar, puede que parezca una pérdida de tiempo en este mundo tan revolucionado, pero la calidad de nuestros cuidados se mide en sonrisas, tranquilidad y apoyo. Así es como funcionamos, en pijama.

Laura Sanz Amores

Enfermera de la Planta de Cardiología y Cirugía Cardiaca Infantil del Hospital La Paz. Madrid.

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